Bendito sol. Beneficios de la vitamina D y exposición solar.

La exposición solar es otro de esos hábitos infravalorados y, en muchos casos, ignorados que jamás deberíamos olvidar de incorporar. En el fascículo de hoy analizaremos todos los beneficios de la vitamina D obtenida de la mencionada exposición al sol así como analizaremos el resto de sus bienes y, en su defecto, problemas que acarrearía no disfrutar lo suficiente de nuestra necesaria estrella vital.

 

SOL Y VITAMINA D

Cuando nos exponemos al sol, gracias a la incisión de los rayos ultravioleta de tipo B sobre nuestra piel, nuestro organismo es capaz de sintetizar vitamina D cuyo papel es clave en la salud y calidad de vida. Mientras que en el pasado se describió esta vitamina como un “ingrediente desconocido”, ahora se reconoce que se trata de toda una hormona que influye en la expresión de un número elevado de genes así como en las funciones y vías metabólicas.gr1.jpeg

Esta vitamina es también conocida por ejercer múltiples cometidos en la biología ósea, enfermedades autoinmunes, crecimiento celular, inflamación y sistema neuromuscular. La vitamina D no solo juega un papel crucial en el desarrollo y mantenimiento de un sistema esquelético saludable a lo largo de la vida sino que desempeña una labor inmunomoduladora a través de sus acciones anti-inflamatorias y anti-autoinmunes (revisión). Además, en el sistema nervioso, la vitamina D interviene en la regulación de la excitotoxicidad neuronal mediada por el calcio así como en la reducción del estrés oxidativo e inducción de proteínas estructurales sinápticas y factores neurotróficos (revisión). Igualmente, los datos epidemiológicos muestran una correlación entre el aumento de la exposición al sol y la reducción de la presión arterial junto con la disminución de la mortalidad asociada a la enfermedad cardiovascular (revisión).

Los seres humanos, al igual que otros muchos organismos, evolucionaron gracias a la luz solar dependiendo de la misma para sus necesidades de vida. Sin embargo, durante los últimos años varias asociaciones médicas y dermatológicas han denunciado la exposición al sol debido a su relación con un mayor riesgo de cáncer de piel. Si bien es cierto que una exposición desmedida a la luz solar es un factor de riesgo para los cánceres de piel, no se ha llegado a demostrar ningún vínculo con una mayor mortalidad por todas las causas (estudio). De hecho la vitamina D fruto de una adecuada exposición solar ha reportado mayores efectos anticáncer que de ser originaria del mismo. La primera observación de una correlación inversa entre la exposición de individuos al sol y la probabilidad de cáncer se informó ya en 1941. En la actualidad ya se comprende que la vitamina D producida en respuesta a la exposición solar es protectora contra múltiples tipos de cáncer (revisión).

Entrando más a fondo en esta relación de sol, vitamina D y cáncer; existen más de 15 tipos de cáncer para los cuales se ha encontrado que una correcta exposición a los rayos ultravioleta B y/o presencia de unos niveles óptimos de vitamina D en sangre se asocia con un riesgo reducido de padecerlo. Existen pruebas cada vez mayores de que las personas con una concentración mayor de esta vitamina en el momento del diagnóstico de cáncer tienen mejores tasas de supervivencia global. Lo que sugeriría que las personas afectadas por el cáncer deberían aumentar sus concentraciones de la misma (revisión).

 

DEFICIENCIA DE VITAMINA D

A pesar de la cantidad de ventajas de una óptima exposición solar y consecuentes niveles adecuados de vitamina D,  la deficiencia de este nutriente se reconoce actualmente como una pandemia mundial. Según la literatura existente, la deficiencia de vitamina D es un problema global con varios síntomas y consecuencias importantes. No sólo afecta a la calidad ósea sino que también aumenta el riesgo de fracturas, enfermedades autoinmunes y, por supuesto, cáncer (revisión).es-la-deficiencia-de-vitamina-d-un-problema-de-salud-publica-12-638.jpg

En la pasada década, alrededor de un tercio de la población de los EE.UU. se vio claramente afectada por esta deficiencia. Del mismo modo, encuestas de salud y exámenes llevados a cabo en adultos europeos ya han alertado de que es probable que alrededor del 80% de los habitantes de este continente tengan una concentración por debajo de los 30-35ng/ml de 25 hidroxi-vitamina D sanguíneos considerados mínimos (revisión).

En las últimas décadas, se ha demostrado que la deficiencia de la misma está involucrada en muchas enfermedades. Entre las más conocidas se encuentran las asociadas a la fisiología oseomuscular como raquitismo, osteomalacia, osteopenia, osteoporosis primaria y secundaria, sarcopenia y dolor musculoesquelético. Este micronutriente se caracteriza por afectar la fuerza muscular, el tamaño del músculo y rendimiento neuromuscular. Asimismo, la evidencia sugiere que con el aumento de la edad, la reducción de la masa muscular está claramente asociada con la disminución de los niveles circulantes de vitamina D. Lo que lleva a la fragilidad de los ancianos con sus subsecuentes y frecuentes caídas (revisión).

También se han asociado a la deficiencia de esta hormona otras muchas enfermedades incluyendo aquellas derivadas de los trastornos del metabolismo del calcio, diabetes mellitus tipo 2, esclerosis múltiple, Parkinson, Alzheimer, esquizofrenia, enfermedades cardiovasculares y enfermedades infecciosas (revisión).metabolismo-vitamina-d.jpg

Cabe recordar que esta insuficiencia es originada por una baja o nula exposición solar habitual si tenemos que pasar largos periodos de tiempo en interiores protegidos de la luminosidad estelar.  Algunas fuentes dietéticas como el pescado azul e hígado contienen esta necesaria vitamina pero lo cierto es que a través de la comida apenas podemos llegar a las cantidades consideradas esenciales. Aunque muchos lácteos y productos procesados la anuncien como reclamo, su cantidad resulta irrisoria e incluso hablamos, en muchos casos, de análogos de baja disponibilidad añadidos de forma artificial.

 

SUPLEMENTACIÓN ¿ES NECESARIA?

En vistas a la creciente deficiencia mundial de vitamina D, la eterna duda no menos controvertida que suele aflorar es si es necesaria su administración en forma de suplemento. De manera general, no sería obligatorio su suplementación ya que podemos conseguir unos niveles fisiológicos totalmente saludables a través de la comentada anteriormente exposición solar. Es más, la luz del sol presenta múltiples efectos beneficiosos independientemente de la aportación de vitamina D. Es decir, esta vitamina no sería el único responsable de los beneficios para la salud propuestos a través de la exposición solar. Sobre todo a nivel cardiovascular.

Los ensayos clínicos de suplementación con vitamina D no han podido demostrar que esta vitamina D suplementada tenga beneficios en la prevención o tratamiento de la hipertensión y enfermedad cardiovascular. Algo que sugiere que existan mecanismos alternativos para explicar estos beneficios de la luz solar. Entre ellos, prevalece el que propone que nuestra piel contiene reservas significativas de óxidos de nitrógeno, que pueden ser, a su vez, convertidos en óxido nítrico por radiación ultravioleta y exportados a la circulación sistémica generando un efecto vasodilatador interesante para reducir la presión sanguínea (revisión).

Por ello, lo ideal sería exponernos diariamente al sol durante al menos 20-30 minutos. Aunque no existe una recomendación generalizada para el tiempo de exposición al sol necesario para obtener suficiente activación de la vitamina D, ya que este proceso depende en gran medida de la pigmentación de la piel (cuanto más oscura mayor tiempo de exposición), el área de exposición corporal, la estacionalidad del año, hora del día y la resistencia ultravioleta. Por supuesto, pasar 6-7 horas al día cuando llega el verano al sol sería también perjudicial. Más no es mejor.quemado-sol-4.jpg

Si en tu caso, no dispones de un clima suficientemente soleado o te es imposible disfrutar de la luz solar, un suplemento de vitamina D te aportará muchos de los beneficios anteriormente expuestos. Una dosis de unas 1000-2000 UI diarias podrían ser de gran ayuda (revisión) aunque comprueba cuáles son tus niveles sanguíneos y consulta a tu médico sobre si sería o no necesario.

Espero que la presente entrega te haya servido y, a partir de ahora, consideres necesario incluir el hábito de exponerte al sol a diario.

 

Anuncios

2 comentarios sobre “Bendito sol. Beneficios de la vitamina D y exposición solar.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.